En la calidez de un viernes madrileño, la situación en Cuba se hace eco en las palabras del Kremlin. Las autoridades rusas han confirmado que están en contacto con el Gobierno cubano, y no es por menos, ya que la isla atraviesa lo que ellos mismos califican como «una situación verdaderamente difícil». ¿Y qué la provoca? Un bloqueo estadounidense que parece no dar tregua y que ha llevado a los cubanos a lidiar con apagones continuos por falta de combustible.
Dimitri Peskov, el portavoz del Kremlin, no se anda con rodeos. Durante una rueda de prensa, dejó claro: «Mantenemos contacto con la cúpula cubana, que son nuestros amigos». Pero eso no es todo; también añadió que la situación es crítica. Las palabras resuenan, y nos hacen pensar en lo complicado que debe ser para los ciudadanos vivir bajo estas circunstancias.
Crisis energética y un futuro incierto
Desde La Habana, el ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, ha sido contundente al declarar que ya no queda «absolutamente nada» de diésel ni fuel oil. Y si bien hay algo de gas y crudo nacional gracias a un leve aumento en su producción, esto no parece suficiente para aliviar el sufrimiento de un pueblo cansado. El bloqueo petrolero impuesto por Washington desde enero ha profundizado aún más esta crisis, amenazando con sanciones a cualquier país que intente ayudar a Cuba.
Como si esto fuera poco, la pérdida del suministro venezolano a raíz de una operación militar estadounidense ha dejado al país más vulnerable aún. Una realidad desgarradora para muchos cubanos que ven cómo su día a día se convierte en un desafío constante entre las penurias y las promesas incumplidas.

