La tensión se siente en el aire de Palma. La organización MÉS ha lanzado una contundente advertencia a la delegación del gobierno español, exigiendo que no se permita la celebración de un acto con tintes nazis en la emblemática zona de la Feixina. Es inaceptable que sigamos permitiendo que estos grupos promuevan su odio y su intolerancia en nuestra comunidad.
La lucha por una Palma más justa
Jordi Sansó, uno de los portavoces de MÉS, no se corta al hablar sobre el futuro: «El relleu generacional serà complicat, els meus fills no ho volen agafar». Sus palabras resuenan como un eco entre muchos, reflejando esa preocupación latente sobre lo que dejaremos atrás. Mientras tanto, el Consell ha tomado una decisión importante al aprobar la cesión de unos terrenos al Gobierno para construir más de 300 viviendas de protección pública. Una buena noticia entre tanta incertidumbre.
Aún así, los retos son enormes. Desde el Instituto Forense de las Balears, las voces se alzan ante un panorama desolador: cadáveres acumulados y falta de recursos. Esta es una realidad que ya no podemos ignorar. Y mientras unos luchan por proteger lo básico, otros nos recuerdan que el turismo masivo también tiene sus contradicciones. Expertos de la UIB advierten: «Ningú vol renunciar a viatjar», pero ¿a qué precio?

