Era una mañana como cualquier otra cuando, de repente, la tranquilidad del Coll d’en Rabassa se rompió. Un joven español de 27 años, montando su ‘scooter’, se vio involucrado en un choque con un coche en la calle Arxiprest Borràs, justo a la altura del número 32. Eran alrededor de las 11:50 horas y el sonido del impacto resonó en el aire, dejando a todos los presentes boquiabiertos.
La solidaridad que salva vidas
Afortunadamente, una enfermera fuera de servicio estaba cerca y no dudó ni un segundo en acudir al rescate. Con la ayuda de algunos vecinos, quienes rápidamente se acercaron para ofrecer sombra con paraguas y sombrillas, estabilizaron al herido mientras esperaban a los servicios de emergencia. ¿No es increíble cómo la comunidad puede unirse en momentos así? Los agentes de la USEI (Unitat de Seguretat Integral) llegaron pronto y reconocieron el esfuerzo desinteresado de esta profesional, que sin duda evitó que la situación empeorara.
El motorista estaba consciente pero padecía un dolor intenso en su pierna; esa fractura abierta le estaba causando problemas serios. Los sanitarios actuaron rápidamente para frenar el sangrado antes de trasladarlo a la Clínica Juaneda. Aunque su estado fue considerado menos grave, nadie puede quitarse el susto del cuerpo.
Este tipo de incidentes nos recuerda lo frágil que es nuestra seguridad vial y lo importante que es estar siempre alertas. Esperemos que este joven se recupere pronto y pueda volver a disfrutar de sus paseos sin preocupaciones.

