Desde enero de 2025, las calles de Cisjordania han sido testigos de una tragedia desgarradora. Al menos 70 niños palestinos han perdido la vida y otros 850 han resultado heridos, todo como consecuencia del aumento incontrolado de las operaciones militares israelíes y los ataques violentos por parte de colonos. Esta es la dura realidad que denuncia UNICEF, quien ha afirmado que estos pequeños están pagando un precio intolerable por la escalada de violencia.
Una cifra que no puede ser ignorada
James Elder, portavoz de UNICEF, no ha dudado en señalar desde Ginebra que estamos hablando de una media alarmante: al menos un niño fallece cada semana en Cisjordania. ¿Y quién está detrás de esta barbarie? Un asombroso 93% de estas muertes se deben a las acciones directas de las fuerzas israelíes. Además, los ataques perpetrados por colonos han alcanzado niveles históricos; marzo marcó el mes con más heridos palestinos en dos décadas.
No solo se trata de pérdidas fatales; el sufrimiento se extiende aún más. La detención arbitraria es otro horror cotidiano para estos niños: hasta 347 menores permanecen tras las rejas sin juicio justo, un hecho espeluznante que refleja el profundo desamparo al que están sometidos.
Elder destaca que lo que sucede no son incidentes aislados; es un patrón sistemático que desmantela las bases esenciales para la infancia: hogares destruidos, escuelas atacadas y acceso a servicios básicos como agua y atención médica severamente limitado. ¡Es desgarrador! En solo 30 meses, se han impuesto más de 900 restricciones, dejando a muchos niños aislados y vulnerables.
Cisjordania se ha convertido en un campo de batalla donde incluso la educación se ha visto atrapada entre la violencia. Miles van al colegio con miedo constante, mientras que el número de incidentes relacionados con ataques a instituciones educativas sigue creciendo. ¿Qué clase de futuro les espera? Elder lamenta cómo las escuelas deberían ser refugios seguros pero se transforman en espacios aterradores.
A medida que esta situación avanza hacia una crisis humanitaria aún más profunda, UNICEF insiste en la necesidad urgente e inmediata de proteger a estos menores. “No podemos normalizar su sufrimiento”, concluye Elder. Es momento de levantar nuestras voces y exigir justicia para quienes merecen vivir sin miedo ni dolor.

