La tarde del lunes, mientras la fiesta del Firó llenaba las calles de Sóller de vida y alegría, un grupo de tres pilotos decidió ignorar las normas básicas de seguridad y volar sus drones en un área restringida. Y no hablamos de cualquier lugar, sino justo encima de 12.000 personas que disfrutaban del evento y cerca de instalaciones militares en el Port de Sóller.
Todo comenzó cuando agentes del Equipo Pegaso, encargados de vigilar el uso correcto de estos dispositivos voladores, detectaron la presencia ilegal de los drones. En medio del bullicio festivo, la Guardia Civil desplegó un operativo especial para garantizar que todo transcurriera con normalidad. Pero lo que encontraron fue preocupante: tres actas de denuncia fueron levantadas por infracciones graves según la Ley de Seguridad Aérea.
Normativa ignorada y consecuencias severas
Es fundamental recordar que el Port de Sóller está bajo una Zona Restringida al Vuelo Fotográfico (ZRVF), donde tomar imágenes aéreas sin autorización es totalmente prohibido. Esta regulación, gestionada por el Ministerio de Defensa, busca proteger a todos ante posibles incidentes con drones en zonas tan sensibles. La Guardia Civil ha sido clara: incumplir estas normativas puede resultar en sanciones administrativas e incluso penales.
Aquellos que deciden operar sin pensar ponen en riesgo no solo su libertad individual, sino también la seguridad colectiva. Las infraestructuras críticas y eventos públicos como el Firó deben ser espacios seguros para todos; no podemos permitir que actos irresponsables tiren a la basura el esfuerzo colectivo por disfrutar sanamente.

