En un giro dramático de los acontecimientos, el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, ha salido al paso este martes para acusar a Rusia de romper el silencio tenso que se había vivido durante unos días. Lo hace tras el lanzamiento de más de 200 drones que han caído sobre distintas zonas del país, incluida la capital, Kiev.
“Rusia ha decidido acabar con ese breve respiro”, afirma Zelenski en un mensaje directo a través de sus redes sociales. En su relato, nos cuenta cómo las tropas rusas no solo lanzaron esos drones sino también más de 80 bombas aéreas, dejando atrás una estela de destrucción y dolor. Los sistemas antiaéreos ucranianos han logrado interceptar varios drones en ciudades como Dnipropetrovsk y Járkov, pero eso no ha evitado daños significativos en infraestructuras vitales: edificios residenciales y hasta una guardería se encuentran entre las víctimas silenciosas de estos ataques.
La respuesta ucraniana ante la agresión rusa
Zelenski habla claro: “Hemos dejado claro que responderemos a cada acción rusa”. Insiste en que es Rusia quien debe dar un paso hacia un alto el fuego real y duradero. Mientras tanto, él apela a la comunidad internacional para que mantenga y refuerce las sanciones contra Moscú. “No podemos permitirnos bajar la guardia; necesitamos seguir luchando por nuestra seguridad”, enfatiza con determinación.
Aunque Rusia ha declarado haber interceptado 31 drones lanzados hacia sus propias regiones, no han hecho mención sobre posibles víctimas o daños materiales. Este intercambio tenso se da justo después del anuncio del alto el fuego propuesto por Donald Trump para conmemorar el Día de Victoria –una fecha clave para Rusia– donde celebran su victoria sobre Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Pero lo cierto es que aquel intento quedó en nada cuando ambos países no lograron llegar a un acuerdo efectivo.

