Este fin de semana, la ópera Così fan tutte brilló en el Teatre Principal d’Inca, gracias a la Orquestra de Cambra de Mallorca. Y es que hay producciones que no solo suman elementos, sino que logran un equilibrio perfecto entre inteligencia escénica y solvencia musical. Esta fue sin duda una de ellas, y no es exagerado decir que realmente «vale un Perú».
Un espectáculo memorable
Bajo la dirección de Bernat Quetglas, la función se desenvolvió con ese toque mozartiano que tanto nos gusta. Su atención a las voces y el equilibrio logrado entre los músicos fue simplemente admirable. La orquesta sonó fantástica, flexible y siempre atenta a los recitativos bien sostenidos; algo muchas veces olvidado pero aquí tratado con un gusto teatral increíble.
El reparto fue otro punto fuerte: todos los solistas remarcaron una cohesión digna de aplauso. Destacamos a Jorge Tello, quien interpretó a Don Alfonso con una naturalidad y claridad vocal inigualables. Junto a él, Irene Mas dio vida a una Despina vibrante y divertida, evitando caer en lo caricaturesco. Y qué decir de Natàlia Salom, cuya Fiordiligi abordó la complicada aria Come scoglio con valentía y maestría.
No podemos dejar fuera a Mar Esteve, quien como Dorabella supo integrarse perfectamente al juego escénico; además, Sebastià Serra y Víctor Jiménez también estuvieron impecables como Guglielmo y Ferrando respectivamente.
La propuesta escénica del director Miquel Àngel Rayó se centró más en la sutileza que en el exceso, utilizando proyecciones muy bien dosificadas que añadieron poesía sin interrumpir la acción dramática. Un momento especialmente hermoso fue el tratamiento visual del aria Soave sia il vento, donde un delicado efecto aéreo aportó un encanto único al bellísimo terceto.
A pesar de la presencia algo innecesaria de tres figurantes durante la representación, esto no rompió el ritmo ni restó magia a lo vivido esa noche.
Público entusiasta llenaba cada rincón del recinto mientras las ovaciones resonaban tras cada acto. Este evento confirma que ciertos proyectos operísticos en nuestra isla están viviendo su mejor momento. A este paso, sería justo ver pronto a Bernat Quetglas dirigiendo en Palma; sus méritos son indiscutibles.

