El Gran Premio de Francia no fue la mejor cita para Marc Márquez, quien, tras partir con grandes expectativas, terminó volando literalmente de su Ducati. En el Sprint disputado en el circuito de Le Mans, donde comenzó en una prometedora segunda posición, todo se torció rápidamente para el campeón. Mientras él luchaba por mantener su lugar entre los mejores, un brillante Jorge Martín salió como un cohete y lo relegó a la quinta plaza desde el arranque.
Los giros fueron pasando y las posiciones se desvanecían; al final, Márquez cruzó la línea en séptimo lugar, superado por rivales de todas las marcas. Un día más, Pecco Bagnaia demostró ser más sólido que él y se llevó una merecida plata tras una carrera impecable. Pero todo cambió cuando quedaban solo dos vueltas para terminar. En la curva 14, el piloto tocó con su rodilla el asfalto y perdió totalmente el control de su Ducati Desmosedici GP26.
Un golpe duro para Marc
Lo que siguió fue un violento ‘highside’ que lo lanzó por los aires y lo dejó aterrizando dolorido en la escapatoria del circuito. Su pie derecho sufrió al intentar mantener el equilibrio antes de caer; así que ahí estaba él, cojeando mientras le ayudaban a salir del circuito. Con cada paso parecía que le dolía más y más. Al llegar al centro médico, acompañado del doctor Ángel Charte, era evidente que no podía apoyarse bien.
A día de hoy, Marc acumula ya demasiados ceros en su cuenta: 57 puntos suman en total, situándose quinto en la general pero a 51 del líder Bezzecchi. La situación es crítica y muchos comenzamos a preguntarnos si este es realmente el final del camino hacia su décima corona mundial o simplemente un bache temporal. Entre tanto error capital y esa inconsistencia palpable parece complicado dar vuelta a esta historia.

