La jornada de ayer no fue la esperada para un grupo de valientes que se reunió frente al colegio Aina Moll. A pesar del agua que caía, Irene Coll, Kika Sagristà, Marta Martínez, Laura Benítez Coll y Sofía Mayans se plantaron allí con un único objetivo: exigir al Ajuntament que cierre parte del tráfico en la Plaça Patins. Sin embargo, la respuesta fue desalentadora; «el Ajuntament no cortó la calle a pesar de que había sido solicitado y aprobado», comentó Irene, quien además es madre de una alumna del centro.
Voces de padres por un entorno más seguro
Las madres presentes, luchadoras incansables por el bienestar de sus hijos, levantaron su voz en unidad. «Necesitamos participar en este proyecto», insistieron, subrayando que los niños deberían poder salir del colegio y dirigirse directamente a un parque sin temor a los peligros del tráfico. Con tantos coches y bicicletas transitando constantemente, es como estar en un campo minado; hay que estar alerta todo el tiempo. Después de siete años lidiando con esta situación, ¿hasta cuándo vamos a esperar? Hace solo dos semanas, una ciclista fue atropellada aquí mismo.
A esto se suma otro problema: «Estamos en pleno centro y no tenemos instalaciones lúdicas o deportivas suficientes». La desesperación era palpable en sus palabras. Sofía también recordó cómo el año pasado le transmitieron directamente al alcalde su interés por formar parte del programa Patis Oberts para mejorar la situación: «No obtuvimos respuesta», lamentó.
Los pequeños también hicieron su parte; han dibujado ideas sobre cómo les gustaría ver transformada su plaza. Metieron sus dibujos en una caja marcada con el mensaje «Com volem la Plaça?», reflejando así su anhelo por un espacio más seguro y divertido.

