El pasado jueves, Polonia y Lituania dieron un paso al frente, mostrando su disposición a acoger a las tropas estadounidenses que podrían abandonar Alemania. Esta decisión surge tras las recientes críticas del canciller alemán, Friedrich Merz, quien puso en entredicho la estrategia de Washington en medio del conflicto de Irán. El presidente lituano, Gitanas Nauseda, no dudó en afirmar: “Nos interesa garantizar que estas tropas permanezcan en Europa”. Su declaración resonó especialmente tras la visita del mandatario polaco, Karol Nawrocki, quien compartió el mismo sentir.
Un llamado urgente a los aliados
Nauseda enfatizó que Lituania está lista para recibir tantos aliados como sea posible. Con firmeza, instó a sus compañeros de la OTAN a asegurarse de que el presidente estadounidense no pierda de vista la importancia estratégica de Europa. Por su parte, Nawrocki se mostró decidido a convencer a Trump para que mantenga las tropas en el viejo continente, destacando que “nuestra seguridad y nuestro futuro comunes dependen de ello”.
A día de hoy, Lituania cuenta con alrededor de mil efectivos estadounidenses mientras Polonia alberga cerca de diez mil soldados bajo un sistema rotatorio. Esto convierte a ambos países en piezas clave dentro del despliegue militar estadounidense en Europa, aunque aún están lejos de los casi 39.000 militares que Alemania tiene en sus bases.
No olvidemos que ya durante su primer mandato, allá por 2020, Trump amenazó con retirar cerca de diez mil soldados alemanes debido al presunto incumplimiento por parte de Berlín con respecto a sus obligaciones dentro de la OTAN. Sin embargo, esos planes nunca llegaron a materializarse.
Ahora, tras las críticas vertidas por Merz sobre la estrategia norteamericana en Irán, el Pentágono ha anunciado la posible retirada de cinco mil soldados; una cifra que Trump ya ha advertido podría ser incluso mayor.

