La historia de Manuel Piqueras se siente como un viaje lleno de emociones. Hace un año, el cierre del Palma Futsal tuvo que ver desde la grada cómo su equipo conquistaba la tercera UEFA Futsal Champions League. Y es que, justo antes de viajar a Le Mans, una rotura del ligamento cruzado anterior le dejó fuera de juego. Ahora, un año después, vuelve a la escena europea con un renovado espíritu y muchas ganas de demostrar su valía.
Un año de superación y aprendizaje
“En la Final Four de Le Mans no pude estar en la pista y mi objetivo era aportar desde fuera”, confiesa Manuel, recordando esos momentos difíciles donde la impotencia lo invadía al no poder ayudar a sus compañeros. Sin embargo, esa experiencia también le abrió los ojos sobre lo que significa esta competición para el club. “Desde fuera vi todo más claro; incluso disfruté del triunfo”, añade con una sonrisa.
Ahora las cosas son diferentes. “He trabajado duro para llegar aquí al 100%”, dice Piqueras, quien llega en su mejor forma desde su regreso. Esta vez quiere vivirlo todo desde dentro: “Quiero acompañar a mis compañeros en el campo y alcanzar el mismo final feliz que años anteriores”. Para él, cada participación es única y hay que valorarla al máximo. “Como dice Vadillo, no sabemos cuándo volveremos a jugarla”, reflexiona.
Pese a las dificultades pasadas, esta Final Four representa un cierre emocional tanto para él como para Luan Muller, otro compañero que ha lidiado con lesiones complicadas. Juntos han hablado mucho sobre cómo esta edición simboliza superar un año difícil: “Es bonito cerrar el círculo así”, comenta.
Piqueras siente una conexión especial con este momento: “Una lesión grave me apartó del juego pero ahora estoy aquí otra vez”. Este regreso es más que una oportunidad; es una manera de demostrar que está listo para brillar. “Llevo un año soñando con esto”, admite con fervor mientras mira hacia Europa sabiendo lo especial que es este torneo para su equipo: “Vamos a soñar con ganarlo y disfrutarlo al máximo”.

