Miguel Domingo vivió un día que jamás olvidará. Este lunes, mientras disfrutaba de la tranquilidad en su casa, un estruendo desgarrador rompió la calma. Fue en ese instante cuando el techo de su salón se vino abajo. Con suerte, logró salir justo a tiempo, pero ahora se enfrenta a un camino complicado para volver a la normalidad.
Agradecido por la ayuda, pero frustrado por las esperas
No solo su hogar sufrió este desastre; otras 16 familias también tuvieron que abandonar sus casas por razones de seguridad. Sin embargo, Miguel tiene algo que agradecer: el Ajuntament de Palma le ha proporcionado un alojamiento temporal donde poder pasar estos días difíciles. «Estoy muy agradecido», dice con sinceridad.
Pero no todo es tan sencillo. Aunque valora el apoyo recibido, también siente frustración al ver cómo las tareas de peritaje se han estancado y le impiden recuperar sus pertenencias personales. Esto le ha costado incluso faltar a su trabajo hoy.
Las autoridades del Ajuntament apuntan que el derrumbe podría tener múltiples causas técnicas. Mientras esperan el informe definitivo, aseguran que seguirán ofreciendo alternativas habitacionales para aquellos como Miguel que todavía no pueden regresar a sus hogares.

