En un giro desgarrador de los acontecimientos, el pasado jueves, la Policía Nacional detuvo a tres menores en Palma tras una denuncia que dejó a todos con el corazón en un puño. Una chica, que había sido pareja de uno de ellos, reveló que sufrió una agresión sexual grupal por parte de sus compañeros de clase. Este tipo de situaciones son difíciles de imaginar y aún más difíciles de afrontar.
Una noche que cambiaría su vida
Los hechos se remontan a finales de marzo, cuando estos jóvenes invitaron a la víctima a su casa para «charlar». Ella, confiada y sin pensar lo peor, aceptó. Pero lo que ocurrió después fue un auténtico horror. Mientras estaban en el salón, los chicos la llevaron sin su consentimiento a otra habitación. Cuando ella intentó hacerles entender que no quería estar allí, se encontró rodeada; dos de ellos la agarraron mientras otro se abalanzaba sobre ella.
A pesar del shock y el miedo paralizante, logró liberarse y salir corriendo. Fue un momento aterrador del que nadie debería tener que pasar. Pasadas unas semanas y aún conmocionada por la experiencia, decidió contárselo al personal del centro educativo donde estudia.
Finalmente, se presentó junto a un familiar en la Jefatura Superior de Policía para denunciar lo ocurrido. La Unidad de Atención a la Familia y Mujer (UFAM) tomó cartas en el asunto y comenzó una investigación para esclarecer los hechos.
El resultado fue contundente: el pasado jueves, esos tres adolescentes fueron detenidos como presuntos responsables de este delito tan grave como es la agresión sexual a menor de 16 años. Es fundamental visibilizar estas situaciones para que nunca más queden ocultas bajo las sombras del silencio.

