La situación en la Policía Local de Pollença, Mallorca, ha alcanzado un punto crítico. Los agentes están molestos y no se lo están guardando. Todo gira en torno al alcalde socialista, Martí March, quien ahora les exige que devuelvan hasta 60.000 euros de sus sueldos debido a errores en la gestión de nóminas que han generado un auténtico caos administrativo.
Este conflicto comenzó cuando el equipo de gobierno revisó cómo se estaban abonando complementos como nocturnidad y festivos. Un trabajo que, según fuentes cercanas, parece haber sido mal gestionado y podría llevar a un lío aún mayor si el Tribunal de Cuentas decide intervenir. En otras palabras, podrían hacerles devolver dinero que ya han ganado por trabajos efectivamente realizados en años anteriores.
Un malestar creciente entre los agentes
Los policías están preocupados y con razón. Si se aprueban las reclamaciones, cada uno podría verse obligado a devolver cantidades que fluctúan alrededor de los 60.000 euros, dependiendo de su trayectoria profesional y horas extras trabajadas. Como bien dicen algunos de ellos: «¿Cómo es posible que después de haber cumplido con nuestro deber y haber trabajado duro, ahora tengamos que pagar las consecuencias de la falta de organización del Ayuntamiento?».
No sorprende entonces que este descontento haya llevado a los agentes a considerar diversas acciones para hacerse escuchar; desde dejar de hacer horas extra hasta organizar protestas simbólicas frente al Ayuntamiento. Hasta ahora, la respuesta del consistorio ha sido más bien escasa y sin claridad sobre cómo abordarán esta crisis que afecta no solo a la moral del cuerpo policial, sino también a la seguridad ciudadana.
A medida que avanzan las negociaciones o discusiones sobre el tema, queda claro que esta historia está lejos de terminar. La comunidad sigue atenta mientras los policías luchan por lo justo en medio del lío administrativo creado por quienes deberían garantizar una gestión transparente.

