MADRID, 25 Abr. (EUROPA PRESS) – Este sábado, Donald Trump ha decidido cancelar el viaje de su delegación a Islamabad, donde estaba previsto que se reunieran con los representantes iraníes. En un mensaje directo en sus redes sociales, Trump no se ha andado con rodeos: «Acabo de cancelar el viaje de mis representantes a Islamabad, Pakistán. Demasiado tiempo perdido en viajar y demasiado trabajo». Así, el presidente de Estados Unidos no solo muestra su frustración, sino que también deja claro que la situación con Irán es más complicada de lo que parece.
Un lío interno en Irán
El mandatario estadounidense ha señalado que dentro del liderazgo iraní hay una «lucha interna tremenda» y una «confusión» palpable. Como él mismo dice: «Nadie sabe quién está al mando. Ni siquiera ellos». Y añade con confianza que tiene todas las cartas en su mano: «¡Ellos no tienen ninguna! Si quieren hablar, lo único que tienen que hacer es llamar».
Aunque los funcionarios iraníes han dejado claro que no tenían intención de reunirse este sábado con la delegación estadounidense —compuesta por el yerno de Trump, Jared Kushner, y el asesor Steve Witkoff—, la visita del ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araqchi, a Pakistán marca un momento clave en esta historia. Araqchi entregó personalmente al jefe del Ejército paquistaní una lista con las respuestas de Teherán a las propuestas estadounidenses recibidas anteriormente gracias a la mediación paquistaní.
La situación sigue siendo tensa. El alto el fuego acordado entre las partes se prorrogó sin un plazo definido tras negociaciones realizadas entre el 7 y 8 de abril. Esto podría abrir puertas para la diplomacia pero también incrementa la incertidumbre sobre cómo continuará este complicado escenario internacional.

