El Deportivo Alavés ha respirado hondo tras una tarde que parecía condenada al desastre, pero que se convirtió en un auténtico festival de fútbol gracias a Toni Martínez. Este murciano, con un doblete bajo el brazo, no solo sacó al equipo del pozo del descenso, sino que también le dio a la afición motivos para soñar. Con seis de sus once goles marcados desde la llegada de Quique Sánchez Flores, su contribución es innegable.
Un comienzo complicado
La jornada comenzó con malas noticias: Lucas Boyé se retiró pronto por una lesión. El Alavés se encontró en apuros cuando Jan Virgili abrió el marcador para el Mallorca. Era una primera parte gris, donde los babazorros parecían perdidos y sin rumbo. Sin embargo, todo cambió en la segunda mitad. Toni se puso el equipo a la espalda y demostró que era el momento de brillar.
Con un cabezazo magistral logró empatar y poco después hizo lo que mejor sabe: marcar. Su esfuerzo fue monumental y aunque tuvo que salir a falta de diez minutos por el desgaste físico, dejó claro que este equipo puede dar mucho más.
“No hay palabras para describir lo especial que ha sido este partido”, decía emocionado al finalizar el encuentro. La afición vibraba en Mendizorroza y Toni se convirtió en héroe; su nombre resonaba entre vítores mientras celebraban juntos una victoria crucial.
Martínez ya suma 11 goles esta temporada, superando su propio récord personal y compartiendo el título de máximo goleador con Boyé. El camino hacia la salvación está lleno de obstáculos, pero con jugadores como él, el Alavés tiene esperanza. “En casa somos invencibles”, afirmaba orgulloso mientras dedicaba palabras de agradecimiento a su entrenador Quique por haberle devuelto la confianza.
A veces no es fácil reponerse tras una primera parte complicada, pero hoy han demostrado que saben levantarse cuando más lo necesitan.

