El pasado encuentro en La Cartuja no fue uno más para Vinicius. El brasileño, que ha tenido una semana complicada, tuvo su momento de gloria al abrir el marcador con un gol que dejó a todos boquiabiertos. Todo comenzó con un error garrafal de Álvaro Valles, quien no logró despejar correctamente un tiro lejano de Valverde. Vinicius, siempre atento, no desaprovechó la oportunidad y mandó el balón directo al fondo de la red, sellando así el 0-1.
Una celebración llena de significado
Lo curioso es que este partido le trajo recuerdos del Bernabéu. Mientras que allí lo abucheaban desde el primer minuto por su rendimiento, en La Cartuja no fue diferente. Cada vez que tocaba el balón, los pitos resonaban como una sinfonía negativa. Pero él respondió con clase: tras marcar su tanto número 125 con el Madrid, no solo se llevó el dedo a la oreja en señal de desafío hacia las críticas, sino que también se besó el escudo. Un gesto cargado de emociones en medio de dudas sobre su renovación.
La afición verdiblanca había querido hacerle pasar un mal rato, pero al final fue Vinicius quien salió victorioso en esta batalla verbal y emocional. Su respuesta fue clara: está aquí para quedarse y demostrar su valía.

