En la mañana del 24 de abril, la tragedia volvió a golpear a Gaza. Al menos dos palestinos han perdido la vida y muchos más han resultado heridos tras una serie de ataques lanzados por el Ejército de Israel, esto a pesar del acuerdo de alto el fuego que se firmó en octubre de 2025. Un acuerdo que prometía traer algo de paz pero que, como vemos, parece ser solo un papel mojado.
Las informaciones que llegan desde la agencia palestina WAFA son desgarradoras. Los ataques, realizados con drones, se centraron en grupos de personas en el barrio de Sheij Raduán, cerca de la intersección Bahlul, en el norte del enclave. Las imágenes son devastadoras; los hospitales están colapsando y las fuentes médicas no dan abasto para contar las víctimas. En medio del caos, confirmaron la muerte de dos hombres y varios heridos más.
Un conflicto interminable
A lo largo del día, los bombardeos también alcanzaron zonas al este de Jan Yunis, en el sur de la Franja. Desde que comenzó esta ofensiva tras los fatídicos ataques del 7 de octubre —que dejaron a su paso alrededor de 1.200 muertos y casi 250 secuestrados— la cifra es escalofriante: más de 72.568 muertos y cerca de 172.338 heridos. Pero las autoridades gazatíes advierten que estos números podrían ser aún mayores, ya que hay cuerpos bajo los escombros y en lugares inaccesibles.
No podemos quedarnos indiferentes ante tanta pérdida humana; cada número es una vida rota. La comunidad internacional debe reaccionar ante esta situación insostenible porque no solo estamos hablando de cifras frías; estamos hablando del dolor y sufrimiento real.

