MADRID, 23 Abr. (EUROPA PRESS) – Este jueves, el Gobierno de Irán ha estallado en una condena rotunda a los recientes ataques de Israel en Líbano, un acto que se produce pese a la tregua acordada la semana pasada. En el centro de esta ira se encuentra el trágico asesinato de la periodista libanesa Amal Jalil, quien fue víctima de drones israelíes mientras intentaba cubrir un bombardeo.
Responsabilidad y justicia
El Ministerio de Exteriores iraní no ha dudado en calificar esta situación como una violación inaceptable del alto el fuego por parte del Ejército israelí. El portavoz Esmaeil Baqaei subrayó que estos ataques han traído consigo no solo destrucción material, sino también un profundo sufrimiento para las comunidades que ya viven en condiciones precarias en el sur de Líbano. Además, no ha pasado por alto la responsabilidad directa de Estados Unidos en este conflicto, recordando su papel mediador para alcanzar esa paz temporal.
Baqaei instó a la comunidad internacional y a organismos como la ONU a tomar cartas en el asunto y exigir cuentas a Israel por sus “crímenes” cometidos no solo en Líbano, sino también en Cisjordania y Gaza.
No se olvidó tampoco del crimen atroz que representa el asesinato de Amal Jalil. Para él, este es un “acto bárbaro” que refleja cómo Israel intenta silenciar las voces valientes que se atreven a revelar verdades incómodas. Al recordar su nombre, Baqaei enfatizó que Amal era más que una periodista; era la voz de aquellos que padecen opresión y genocidio. Su lucha por informar nunca debió ser silenciada.
En un mensaje conmovedor hacia la familia de Jalil y hacia su compañera Zeinab Faraj, quien resultó herida durante el ataque, Baqaei recordó: “El mundo tiene una responsabilidad moral ante este dominio despiadado”. Mientras tanto, muchas otras voces siguen siendo acalladas sin piedad.

