En Palma, la situación se ha vuelto insostenible. El OAC, encargado de la regularización de inmigrantes, está al borde del colapso y, sin embargo, el ayuntamiento decide no reforzar sus recursos. Un giro que deja a muchos en la comunidad preguntándose qué más tiene que suceder para que se tomen decisiones adecuadas.
Una realidad alarmante
La ministra de Juventud acaba de visitar Naüm para conocer de cerca lo que ocurre en Son Roca. La realidad es cruda y difícil; muchas familias luchan por salir adelante en un entorno hostil. Mientras tanto, en Ciutadella, tres personas fueron detenidas tras una agresión brutal con armas y perros considerados peligrosos. No podemos cerrar los ojos ante estos hechos.
A pesar de las alarmas que suenan en toda la isla, Cort admite haber ordenado no reforzar el servicio encargado de ayudar a los migrantes. Es como si decidieran tirar a la basura la esperanza de muchas personas que buscan una vida digna aquí. En lugar de buscar soluciones efectivas, parece que algunos prefieren trasladar problemas de un lado a otro.
A nivel educativo, las familias del CEIP Son Pisà están movilizándose por un docente condenado por acoso. Han decidido no llevar a sus hijos al colegio hasta que se solucione este tema. Ellos dicen: «La solución no puede ser moverlo de un centro a otro». Y tienen razón; necesitamos acciones reales.
La situación actual es preocupante y nos toca a todos hacer algo al respecto. Desde recoger firmas para salvar iniciativas valiosas hasta exigir responsabilidades a quienes deben cuidar nuestra comunidad. La voz del pueblo debe ser escuchada.

