En un giro alarmante, el Gobierno de Javier Milei ha decidido vetar el acceso a la Casa Rosada para todos los periodistas acreditados. ¿El motivo? Una denuncia contra dos trabajadores del canal Todo Noticias que, según dicen, habrían estado espiando de manera ilegal. El secretario de Comunicación y Prensa, Javier Lanari, justificó esta drástica medida en redes sociales afirmando que «se tomó de manera preventiva» para salvaguardar la seguridad nacional.
Un ataque a la libertad de prensa
Pero aquí no acaba la historia. El Sindicato de Prensa de Buenos Aires no tardó en reaccionar y condenó este acto como una auténtica persecución hacia los medios. En su comunicado dejaron claro que esto es solo una pieza más del rompecabezas del abuso de poder orquestado por Milei. «Estamos ante un acto de censura que busca silenciar al periodismo», dijeron con firmeza, enfatizando que los ataques y agresiones físicas contra periodistas se están volviendo rutina durante las manifestaciones antigubernamentales.
La situación se complica aún más cuando consideramos que este ataque llega justo cuando el Ejecutivo enfrenta serias acusaciones sobre corrupción y crisis económica. Las palabras del sindicato resuenan con fuerza: «La única política comunicacional que vemos es desprestigiar al periodismo para debilitar nuestra libertad de expresión».
Todo esto sucede después de que se denunciara a los periodistas Luciana Geuna y Pablo Salerno por haber grabado ciertas áreas comunes dentro de la Casa Rosada, algo que consideran inaceptable. Según el diario ‘La Nación’, esto habría puesto en riesgo secretos estatales relacionados con el funcionamiento del gobierno. ¡Menuda justificación! Al final, lo único claro es que están tratando desesperadamente de controlar lo que se dice.
No podemos olvidar también cómo Milei anunció anteriormente su intención de convertir Télam, esa agencia estatal con casi 80 años de historia, en una simple herramienta publicitaria tras cerrar sus puertas por pérdidas económicas. Todo apunta a un asfixiante clima donde la pluralidad informativa queda cada vez más debilitada.

