El pasado viernes, el barrio de Son Gotleu se convirtió en el escenario de un control de tráfico que no pasó desapercibido. De 19:30 a 21:30 horas, los agentes de la Policía Local de Palma pusieron en marcha un dispositivo preventivo que culminó con la sanción a 24 conductores. Pero eso no es todo, porque uno más se enfrenta ahora a una investigación penal por conducir sin tener el carnet en regla.
Más allá de las multas
La acción policial se centró en un área específica delimitada por las calles Tomàs Rul·lan y Santa Florentina, cerca de la plaza Fra Joan Alcina. En este despliegue, participaron varios grupos: el Grupo de Actuación Preventiva (GAP), el Equipo Comunitario de Proximidad (ECOP) y la Unidad de Seguridad Integral (USEI). Juntos lograron inspeccionar un total de 30 vehículos.
No solo se trató de emitir sanciones; también se elaboraron informes penales. Uno destacó entre los demás: un conductor circulaba con su permiso caducado. Además, las infracciones administrativas no se hicieron esperar: hubo 11 multas por ITV caducada, 3 por conducir con permisos no válidos, y otras tantas por carecer del seguro obligatorio. Esto último llevó a que dos coches tuvieran que ser retirados y llevados al depósito municipal.
Aún hay más, porque los agentes también denunciaron a cuatro personas por usar el móvil al volante y a dos más por deficiencias en los sistemas de retención infantil. ¿Y qué decir del cinturón? Se interpuso una denuncia por no usarlo, junto con otra más debido a fallos técnicos en algún vehículo.
Aprovechando la ocasión, la Policía Local no solo se quedó en lo estrictamente vehicular; también levantó actas relacionadas con la seguridad ciudadana. Una estuvo relacionada con la tenencia de sustancias prohibidas y otra más por ocupación indebida del espacio público. En definitiva, esta acción ha puesto sobre la mesa una realidad inquietante sobre nuestro entorno vial y social.

