La calma de Cala Morell se rompió el pasado jueves cuando un hombre mayor, cuya vida parece haber tenido más historia que las olas que rompen en la costa, cayó por un acantilado. La Policía Nacional de Ciutadella y los bomberos del Consell de Menorca no tardaron en hacer acto de presencia para llevar a cabo una intervención crucial.
Un testigo, con el corazón en un puño, alertó a la central de Emergencias. «¡Hay un abuelo que ha caído!», dijo, sin saber si su caída había sido al agua o a las rocas. En cuestión de minutos, dos patrullas de la Brigada Local de Seguridad Ciudadana llegaron al lugar donde el drama estaba desarrollándose.
La valentía ante la adversidad
Cuando los agentes alcanzaron las rocas, encontraron al hombre tendido allí, sufriendo por un dolor intenso en su pierna izquierda. No fue fácil llegar hasta él; tuvieron que escalar entre piedras resbaladizas desde el nivel del mar. Pero nada detiene a quienes están decididos a ayudar. Mientras tanto, otra patrulla acercaba su vehículo lo más posible, preparándose para cualquier eventualidad con el kit de rescate acuático.
Afortunadamente, los bomberos arribaron justo a tiempo y juntos lograron sacar al anciano utilizando una camilla de salvamento. Con gran cuidado y coordinación entre ellos, le trasladaron rápidamente a un centro hospitalario para atender sus heridas en la pierna. A veces, en situaciones así, lo que realmente importa es la rapidez y la colaboración entre distintos cuerpos de emergencia. Una vez más demostraron que el trabajo en equipo puede salvar vidas.

