Este lunes, el tribunal de la Audiencia de Palma ha dictado sentencia y ha condenado a un hombre de 47 años a dos años y cinco meses de prisión por arrollar a un motorista tras una discusión en la carretera de Sóller. La historia, que tuvo lugar el 29 de junio de 2021, es un recordatorio escalofriante sobre las consecuencias de la imprudencia al volante.
El acusado, que no ha dudado en declararse culpable durante el juicio, enfrentó cargos serios: conducción temeraria, lesiones y abandono del lugar del accidente. Ahora deberá indemnizar a la víctima con nada menos que 93.000 euros, una cifra que refleja las graves secuelas que dejó su acción.
Un comportamiento irresponsable con consecuencias graves
Aquel fatídico día, alrededor de las 22:00 horas, el conductor estaba al mando de una furgoneta y no solo circulaba sin respetar las normas, sino que se dedicaba a realizar maniobras peligrosas. Adelantó a otros vehículos sin tener en cuenta la línea continua ni la distancia necesaria. Al hacerlo, rozó al motorista provocando un intercambio verbal tenso entre ambos. Pero lo peor estaba por venir.
La situación escaló cuando el acusado decidió perseguir al motorista a gran velocidad. Fue en el kilómetro 7 donde se produjo el impacto brutal; el motorista fue atropellado y salió despedido contra el asfalto como una muñeca rota. Para colmo, el conductor huyó del lugar sin mirar atrás. Las heridas del afectado fueron tan severas que su recuperación se extendió más allá de los 200 días, mientras que su moto sufrió daños valorados en más de 2.000 euros.
Aunque hay algo positivo en esta historia: gracias a ciertas atenuantes, como haber consignado 25.000 euros para cubrir parte del daño y algunos retrasos judiciales ajenos a él, su pena quedó suspendida bajo condiciones estrictas; tres años sin poder conducir y realizando trabajos comunitarios durante 96 días. Sin duda, una lección amarga sobre responsabilidad vial.

