La carrera espacial se calienta y esta vez, Jeff Bezos ha dado un paso al frente que no pasa desapercibido. Su empresa, Blue Origin, ha logrado algo notable: reutilizar por primera vez un propulsor del cohete New Glenn. Este hito marca una clara intención de competir de tú a tú con SpaceX en la frenética industria aeroespacial.
Todo ocurrió el pasado domingo 19 de abril, durante la tercera misión del New Glenn, conocida como NG-3. Aunque hubo un pequeño contratiempo justo antes del lanzamiento —la cuenta regresiva se detuvo casi cuatro minutos antes por un problema técnico que aún está en el aire—, finalmente el cohete despegó sin problemas con su propulsor reutilizado. Y lo mejor de todo, ¡logró recuperar esa primera etapa en pleno océano Atlántico!
Un avance significativo para Blue Origin
A pesar de que la misión no fue completamente exitosa debido a que la carga útil no alcanzó la órbita correcta por un fallo en la etapa superior, lo realmente emocionante es lo que representa este logro para Blue Origin. Hasta ahora, SpaceX había sido quien marcaba el ritmo en cuanto a la reutilización de cohetes, pero este nuevo paso nos dice claramente que las cosas están cambiando. El diseño del New Glenn está pensado precisamente para abaratar costes y aumentar los lanzamientos; si eso no es visión futurista, ¿qué lo es?
Sin duda, este avance acerca a Blue Origin a una competencia directa con otras empresas del sector que ya han establecido sus credenciales en esto de devolver cohetes al suelo. La tecnología de reutilización es clave para reducir esos precios astronómicos asociados al acceso al espacio y mejorar la competitividad comercial.
Recordemos también que este sistema ya fue utilizado en noviembre pasado cuando el New Glenn aterrizó su propulsor sobre una plataforma marítima. Ahora más que nunca, estamos viendo cómo las fronteras entre los titanes espaciales se diluyen.

