En un rincón del Mediterráneo, donde la brisa acaricia suavemente las olas, Eduard Moyà ha reunido a expertos en una jornada que nos invita a reflexionar sobre cómo los artistas han visto y sentido Mallorca a lo largo de los siglos. Coordinando el evento Cartes i quaderns mediterranis, organizado por la UIB, ha logrado reunir voces que nos cuentan historias íntimas y personales de aquellos viajeros ilustrados que llegaron a la isla entre el siglo XIX y XX.
Un viaje al pasado lleno de ilusiones
Moyà, un apasionado de la literatura comparada y experto en viajes, nos recuerda que para muchos escritores románticos como Lord Byron, Mary Shelley o John Keats, Mallorca representaba una búsqueda desesperada por un paraíso perdido. “Lo que un artista veía en Mallorca era la antigua Grecia”, dice con nostalgia. Pensar en esos momentos es imaginar a George Sand y Chopin paseando por sus calles o a pintores como Santiago Rusiñol inmortalizando paisajes que aún hoy nos dejan sin aliento.
La atracción hacia este edén insular fue tal que muchos se lanzaron a capturarlo antes de que la industrialización lo destruyera. Sin embargo, hay una ironía trágica en esto: esa misma búsqueda hizo que el turismo masivo llegara y comenzara a transformar ese paraíso. “El éxito del mito es también su perdición”, añade Moyà con una crítica aguda.
Aunque las cartas y relatos de aquellos tiempos parecen reflejar sentimientos similares, hay algo más profundo: todo viajero llega con grandes expectativas pero muchas veces regresa decepcionado. “¿Cómo encontrar el paraíso entre tanta gente?”, se pregunta este estudioso. Y es aquí donde reflexiona sobre el destino del arte: al intentar capturar lo efímero, los artistas ven cómo se les escapa entre los dedos.
A medida que avanza la jornada, queda claro que aún hay mucho por descubrir sobre las correspondencias de figuras como Chopin o Robert Graves desde nuestra querida isla. Este evento no solo honra su legado; también plantea preguntas necesarias sobre nuestro propio tiempo y cómo tratamos nuestros espacios sagrados. Sin duda, la historia continúa escribiéndose en cada rincón de esta tierra mágica.

