El próximo sábado 18, el polideportivo Germans Escalas se llenará de emoción con el combate entre Vicente ‘Coco’ Campaner y Ezequiel Gregores. La vida de Coco es un reflejo de lo que significa luchar, tanto en el cuadrilátero como fuera de él. Este palmesano nacido en 1986 es la prueba viva de que «el que la sigue la consigue». Su trayecto está marcado por una tenacidad inquebrantable; no solo es un abogado consumado, sino que también ha encontrado su pasión en el boxeo.
Un Regreso Esperado
Coco vuelve a enfundarse los guantes tras un largo parón debido a una lesión en el hombro durante su pelea contra Manuel Medrano. «Ocho años y medio sin boxear me hicieron mella», confiesa con sinceridad. Pero su espíritu combativo siempre encuentra el camino hacia adelante. Y aunque siempre busca dar lo mejor de sí, su prioridad no es ganar a toda costa; su mayor deseo es transmitir esa pasión por este deporte a todos los asistentes: «Quiero disfrutar y hacer disfrutar al público», dice con convicción.
Agradece cada día poder volver sano al ring, lo considera una victoria total antes del reto que tiene por delante contra Gregores, a quien describe como un adversario impredecible y valiente. «Es divertido pelear contra alguien así porque siempre hay sorpresas», comenta emocionado. Esta vez no será solo otra pelea; será un momento para recordar, especialmente porque se disputará el Trofeu Ciutat de Palma junto a los mejores boxeadores amateurs del momento.
Campaner aspira a prolongar su carrera unos años más, pero sabe que todo depende del público: «Si veo que ya no soy competitivo, me retiraré». En definitiva, está listo para dejar huella en la historia del deporte balear y regalar momentos inolvidables a sus seguidores. Este combate promete ser más que una simple pelea; será un homenaje al amor por el boxeo y un festín para los sentidos.

