En la ciudad que nunca duerme, donde casi nueve millones de almas caminan a su ritmo, hay un detalle que no pasa desapercibido: los perros y sus dueños se han vuelto unos auténticos maestros del ingenio. Desde 2016, la normativa prohíbe que cualquier perro viaje en el transporte público a menos que esté en un transportín. Pero claro, los neoyorquinos son astutos y siempre encuentran la forma de saltarse las reglas con un toque de creatividad.
Una solución bastante ingeniosa
La ley es clara: “Ninguna persona podrá llevar ningún animal en ningún medio de transporte a menos que esté en un transportín y se transporte de manera que no moleste a los demás pasajeros”. Sin embargo, ese vacío legal ha abierto la puerta a un fenómeno curioso: llevar a los perros dentro de bolsas de la compra. ¿Quién lo diría? Con una simple bolsa de rafia bien grande, los dueños hacen cuatro agujeros para las patas del can y voilà, ya tienen un ‘transportín’ improvisado. Así es como muchos logran colar a sus mascotas en el metro sin problemas.
No es raro ver vídeos virales que muestran esta particular práctica. Un usuario en X compartió uno donde varias personas aprovechan este resquicio legal para llevar a sus amigos peludos al viaje diario. Desde mochilas hasta bolsos de tela, cualquier cosa sirve mientras el perro esté cómodo y feliz dentro.
Aunque algunos ven esto como una idea divertida e ingeniosa, otros advierten sobre lo potencialmente peligroso que puede resultar para las mascotas. Comentarios como “la política sigue funcionando porque estas personas tienen mucho más control sobre sus perros así” o “me parece supermono” contrastan con aquellos que alertan sobre riesgos como golpes de calor por estar expuestos demasiado tiempo. En definitiva, cada uno tiene su opinión sobre esta peculiar manera de viajar con nuestros fieles compañeros.

